Durante meses Gerardo Tapia ha estado
después de regresar de un espacio como
lo fue Torre mayor donde el espectador
siempre anda atariado en el ir y venir
del trabajo de una ciudad llena de ruidos,
camiones, construcciones, ambulancias,
vendedores del gas, campanas que avisan
que ya viene la basura pero sobretodo
personajes como el afilador,
o el vendedor de globos, o el que
vende las baritas de manzanas con
caramelo, dulces como los merengues,
el agua, surge el título al unir aquellos
sonidos que quedan en el recuerdo
que nos remontan a lugares, a aquellos
días de la niñez. Cuando veo un cuadro
el café que toma aquel músico inspirado,
o oler el dulce de la azúcar de una
concha con chocolate, o sentir la brisa
del mar, o los brazos enamorados del
amante que te lleva en el compás del baile,
o las mariposas en la panza al oír la serenata.
La obra de Tapia te habla, te cuenta historias, te recuerda todo lo bueno que tiene México, esas experiencias que algún día te toco vivir, sin duda esos son "Los sonidos del tiempo"
No hay comentarios.:
Publicar un comentario